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febrero 04, 2016

Café de abuelas


Nunca he saboreado una taza de café como lo hacen quienes con él se despiden del universo onírico del sueño y vuelven a la vida cada mañana. Mi abuela materna desde niños nos daba café con leche y azúcar, allí brilla un recuerdo de mi infancia. Café que salía de la tierra de su patio antes de que el patio ya no tuviera café. Cortaba los granos rojos (eran dulces los granos rojos), los llevaba a la azotea de la casa, los dejaba al sol varios días y varias noches, ya secos los tostaba y los molía un molino de mano; la primera molida era para martajar la cáscara, poner los granos en una palangana y soplar y sacudir las cáscaras. La segunda molida era fina. De allí salía el polvo oscuro que guardaba luego en una lata de un kilo. Hasta ahora pienso y recuerdo todo ese proceso, yo ayudaba a moler y a soplar, otras veces sentada desde la azotea tiraba a manos llenas los granos a medio secar, yo era una niña. Se enojaba. Levantaba cada grano para llevarlo de nuevo al sol. Tal vez cuando mi abuela muera la recordaré siempre por el café que hacía para ella y para mí, el café que salía de la tierra de su patio y que yo molía.
Mi abuela paterna murió hace muy poco, aún cuento los meses que han pasado. La otra noche pensaba que no quiero sorprenderme un día en que hayan transcurrido años. Quiero saber siempre cuánto tiempo ha pasado, a la  mejor se vuelve una obsesión, a la mejor la obsesión me la recuerda para siempre… mi abuela paterna tomaba el café cada noche. Una taza (yo elegía para ella mi taza favorita de entre sus tazas) con la mitad de agua y la mitad de leche, una cucharada chica de café descafeinado soluble, sin azúcar, muy caliente. Tomaba con su café galletas saladas, galletas normales para café, pan o lo que fuera. Nunca lo terminaba, quedaba un centímetro y medio, cada noche. Yo lo preparaba para ella y volvía luego a la cocina con ese centímetro y medio. Mi abuela preparaba café árabe, que se toma muy concentrado, en porciones pequeñas y amargas. Ella siempre me contó que “leía el café”. Te tomabas un café árabe con una persona, platicabas, la persona y tú se relajaban, luego, sobre el plato se volteaba la tacita y el asiento del café escurría. Se formaban figuras. Landy leía en esas formas el futuro de las personas. Yo quería pedirle que me enseñara a hacerlo. Seguro lo habría hecho. Pero las abuelas siempre se mueren antes de tantas y tantas cosas.

Nunca he saboreado una taza de café como lo hacen otros, ahora sólo tomo café cuando tengo frío, sirve para calentar el cuerpo…y también un poco para calentar el alma. 

septiembre 22, 2013

Varios años luego de...

¿Y en qué momento se dice terminado el círculo? ...Cualquier círculo. Tan llenos como estamos de metáforas y analogías, tal vez la tierra -cuando acaba con su círculo- al comenzar un nuevo día... Puede ser que ese momento cada pocas horas afirme el final de un ciclo y el inicio de otro. Tanto hay de hacernos creer ello, llevarlo al plano de la esperanza.¿Y si fuera realmente así? ¿Y a dónde se me fueron las ganas? De un minuto a otro se pierde todo y se vuelve a ganar.¿Qué vida es ésta? Todo está tan encerrado. Me veo comprando y guardando toneladas de papeles preciosos de una calidad que da gusto de ver; me veo con oleo nuevo y carboncillo y todo... me veo guardando el material y contaminándome con él. Veo mi fin desde aquí. No me veo usándolo, no acabando con la materia prima inacabable de la que el mundo está lleno. Este mundo mio. Que absurdo miedo al desborde, al colapso, a la verdad. Que gastadera inútil de sentimiento y de palabras mal logradas. Ahorradas. Sucias. Que inútil ahorrar por nada. Contaminada por miedo al desgaste. Gastada por no gastarse. Gastadas por haberse ahorrado. Tremenda ironía del círculo y de las tesis de mi vida. Tremenda porquería de materiales nuevecitos sin tocar. Y mañana un nuevo día para iniciar con lo mismo, mis frenos no son suficientes; también me gasté mis frenos. No me quedan las palabras que me quedan. Nada sale si se queda. Y hace mucho se ha quedado. Nuevos grilletes sin metal que se adhieren a esos círculos que no se acaban... nuevos días bipolares de felicidad y desconcierto. Fragilidad vuelta geometría sin esquinas. Y sigo aquí, esperándola. Y esperándome con ella.

agosto 22, 2013

A la mierda...

//A mí. s/s

...y a chingar a su madre la jodida y puta -muy puta- teoría del parpadeo.
A arrepentirse después.

Y a quebrar el paradigma -el condenado paradigma-.
Fin del mundo y adios.

Que las dos vivamos más libres.
!Hasta nunca y buenos días!
//suspiro

Hola mundo!

octubre 14, 2012

Noche de estrellas

//A todo poema que aprendo en tus labios...a ti.

Los pasos la llevaron lentamente, envuelta en las paradojas de los viajes en el tiempo. ¿Y quien la mirara, qué miraría? Que miraba el cielo y que el cielo, desde lejos, la miraba a ella. Que se sonrieron y que ella te pensaba y también era a ti a quien miraba. El aire frío que caldeaba los pulmones y el olor a la tierra y el sonido de los grillos, de los sapos. El sonido del sonido en el silencio. Y aún miraba el cielo y allí, desde lejos, eras tú quien la miraba. Con la mochila a la espalda y el lodo en las costuras bajas del pantalón y el pensamiento impermeable a lo mundano y el mundo dormido y con los brazos a un costado del cuerpo y los ojos aún en las estrellas. En ese segundo ella te amó ... te amó del mismo modo que yo te amé.Y del mismo modo en que yo te amo -como a las telas de mi corazón-. Y la envidio sinceramente por tener la esencia de lo que a mi me ha de faltar por muchos años más. Y tenías, velando tu sueño, dos corazones que palpitaban al ritmo del tuyo. Supe que cuando hace un grabado de lo sublime en lo vulgar , yo aprendo que al dejar pasar las palabras no me acerco a ella. Y un día, tal vez, yo también sea ella. Y la esencia de todo acaricie mis manos... tal vez así logre atrapar -como en un suspiro que correrá en el tiempo y el pecho de tantos- lo que haga falta para contarle al mundo que te quiero. Y que deseo, antes incluso de que sea conmigo, que seas feliz y que tus hijos un día lo noten y aprendan de la vida lo que tu me haces aprender a mi, aún sin ser ella.
Hizo una llamada, te besó y entró a su casa. También en ese beso yo quería ser ella... y lo intento cada día. Un poco cada día.

septiembre 27, 2012

84110072012



// Por hacerme regañar el mañana desde el hoy, por tus ojos de agua de café de caramelo y por tu voz.

Te vas e ignoro qué pasa,
se me enfría el corazón en el pecho,
congela en las venas la sangre que corre;
busco abrazarte,
entibia con tu genio la apatía que se avecina;
necesito en mi cuello el aire que te sobra en los pulmones
y quiero de vuelta las horas que aún no existen.

Que me devuelvan engrosados los minutos y segundos que no habré de verte
Que me dupliquen con presencias las ausencias de tus besos que aún no vienen
Que le anuncien al destino que al reducirme tu tiempo me lo ha de pagar con creces;
de aquel empleado en buscarnos me compensen a  diez horas el minuto.

O los berrinches del mundo le prevengan de una huelga
y se aburran mis afectos y el cielo también con ellos

Que se tarden una vida en pagarme
El plazo en que cobro no es fijo,
que se acumule la deuda
al fin que no llevo prisa.

junio 16, 2012

Egoista


//Sangre

Ahora resulta que el muy imbécil no se da cuenta de su egoismo.
Si vives pensando que eres el bien principal del mundo, ya estuvo que te cargó la chingada; más aún si te cocinas con un puto caracter de mierda.
Te barnizas con una buena capa de "inconciente hipocrecía".
Atarantado que no piensa en nadie, grosero, altanero, ostentoso.
Banal.
Maldito egoista sin conciencia, sin límites, sin esfuerzos...abusivo de dónde se puede, desconsiderado.
¿Qué además no te vuelva a pedir nunca nada más?
Simpático... lindo.
Está hecho.

abril 28, 2012

Santos inocentes

//Inocente palomita que te has dejado engañar...   :) 

Abriste un espacio en tu pecho;
escapó de su centro una humilde plegaria.
Temblabas completo. Yo no era nada.
De pronto fui universo, fui todo.
A partes iguales iba y volvía,
extraviada en el cielo y tus ojos.
Entre corazón y miedo.
Se liaron las manos, se unieron los labios.
Inventé un secreto, me pensé en tu vida.

abril 11, 2012

A la sombra de una amiga

//Que curioso es releer lo propio, pero ya en tiempos ajenos. 


Mira que ha pasado el tiempo, mira que sí. Y al mismo tiempo no.
Recuerdo que fuimos grandes amigas, hablabas de esas cosas que pensabas y escuchabas lo que yo no decía. Hoy me parece aquello tan lejos, tan raro, tan tan diferente.
¿Qué te ha pasado?
¿Estás sola?
Mentira, reacciona, no lo estás, no estás sola.
Quieres estarlo, neciamente es lo que deseas, quieres estar sola y gritarlo al viento.
Puedo dejarte, puedo olvidarme que fuimos amigas, sería dificil, claro que lo sería:
pero a veces, pienso que las cosas se deben hacer sin forzarlas,
ojalá lo notes, entiendas que tú eres quien se aleja, que tienes amigas, que nos tienes a nosotras,
que no estás mal, aunque quieras estarlo; para eso están las amigas.
Es tan dificil y se siente tanta impotencia, ¿por qué no lo notas?,
cómo es que no ves lo que está ante tus ojos?,a  las personas que estamos allí para tí,
para alegrar un día malo, o para hacer radiante un día bueno.
Éramos del mismo equipo, eramos un solo grupo, hablabas conmigo, me tenías cerca.
Pero sabes, hoy es la primera vez que lo digo a alguien.
Ojalá me equivoque, pero ya lo dije, no hay vuelta atrás (¡que me equivoque, que esté mal, que no sea verdad...porfavor que no sea verdad!).
Ya no eres mi amiga, no sé cuándo pasó pero te olvidaste, me olvidaste y comenzaste a solo hablar de tí.
Sólo tú estás mal, solo tú te sientes sola, solo tú solo tú...solo tú.
Ya no sabes nada de mí, ya no eres un nombre en mi cabeza a quien desee contar algo.
Estás fuera, tu lo quisiste, yo no lo quise, yo no lo decido, pero ya lo entendí.
¿Dejaste el lugar que te ofrecí? ¿Porqué lo dejaste?
¿Porqué te olvidaste que para ser amiga hace falta estar, y querer estar?
Abre los ojos, creo que hay tiempo.
No voy a forzar nada, pero recuerda que así son las cosas.
Lamento decir que la confianza no es algo que se da y se quita...
o la hay y se pierde o deja de haberla, o no la hay.
Tú te estás alejando, tú la pierdes, pierdes mi confianza.
Te ganas a ti sola, estás allí para ti.
Y te sientes sola.
Y olvidas a las amigas, y nos olvidas, y me olvidas...y sigues pensando en tí.
"En estos tiempos no podemos darnos el lujo de perder adeptos a nuestras causas"
Perdí a una amiga, lo siento de verdad y quisiera equivocarme...pero tiene mucho que pasó.
En cambio...tú preocupate ahora, porque vas a perderme a mí, a mí que te dije que estaría para cuando quisieras y para lo que se te ocurriera.
Me pierdes...y para sierpre.

agosto 29, 2010

Perder y encontrar

//Chico listo de mi corazón.

A veces me pierdo pero tú me encuentras
Desde que me encontraste yo me encuentro contigo
Si nos encontramos juntos tu mismo no estás tan perdido, pero si un día te perdieras, yo podría perderme por ti si con eso pudiera encontrarte.

septiembre 02, 2009

$4.00 pesos

//A ese señor desconocido.

¿Qué pasó ese día?
Mas me vale recordarlo por un momento para no olvidarlo más tarde.
Fue un buen día, pero como muchos buenos días, no comenzó bien.
Alguna cosa estúpida me traía de un humor no de perros, ¡de dragones!
Alguna cosa tonta y "sin importancia", como suelen ser esas tonterías sin importancia que se dan cuando se convivie con una tonta y sus tonterías.
Camino a la escuela (¡otra vez!), tomé un camión (el mismo de ayer y mañana) y me acerqué a pagar al chofer...
Me atrevería a apostar que de entre todos (incluyéndome) el chofer era el que traía una nubecita negra lloviendole encima, pero ha de ser cosas de oficio.
Requisito para conducir un elemento de transporte público (camion- microbus- lo que sea): 1.-Ser un verdadero y total ogro de convicción.
2.-Adorar las carreras con los colegas junto con la adrenalina marcada en la casa de los usuarios.
3.-No olvidar la primera regla.
Bueno, ya qué, me volví a salir del tema.
El camión estaba llenísimo, al punto de que para que pudieran bajar los que habían llegado a su destino, otros que aún no llegaban debián bajar primero para dejar paso y luego volver a subir...blablabla, así andaba la situación, !y no hay que olvidar mi genio de humor de dragones!
Acá viene lo interesante.
Traía un billete de cien pesos nuevecito, una mochila que pesa toneladas (mi costumbre medio rara de cargar con las cosas necesarias para "sobrevivir"...y más libros de los necesarios).
Otra vez me escapo del punto.
Tenía una sola mano libre (por desgracia el señor chofer estaba en una etapa de carrera alocada)...le alargué el billete, con el peligro de caer y ser aplastada por la multitul interior. El hombre del cual depende nuestra segura llegada a nuestros respectivos destinos me miró casi indignado.
-No hay cambio- zanjó la mirada asesina para (gracias a Dios) mirar al frente.
Empecé a revolver los bolsillos de la mochila, para buscar cuatro pesos.
De pronto una señora que estaba sentada a mi lado me tocó el brazó y me indicó que el señor a su lado me llamaba.
Me acerqué y dijo algo que nunca llegué a entender, mientras sacaba de algún bolsillo interior un papel doblado...
El hombre era un viejo.
Demasiado arrugado y mayor como para moverse, pensé.
¿Cómo era el señor?
Muy moreno, muy arrugado, se notaba a leguas que era y había sido toda su vida un hombre de campo. Llevaba un sombrero blanco y desgastado de campesino, una camisa blanca muy gastada, un pantalón negro, sucio y viejo, creo que llevaba sandalias, no recuerdo bien.
Su cabello era ralo, ahora que trato de recordar en detalle, casi lo describiría transparente, sus cejas de igual tono.
Estaba encorbado sobre el asiento, sus manos temblaban y los párpados casi cubrían sus ojos; a su cintura alcancé a ver un machete envuelto en periodico e iba cargado con un montón de morrales y cosas envueltas en más periodico y amarradas a sus bolsas o a su cerpo con mecate o quizá hilo nylon.
Me acerqué y dijo algo que nunca llegué a entender, mientras sacaba de algún bolsillo interior un papel doblado...y del papel dos monedas de dos pesos que me dió con una mano huesuda, morena y tambaleante.
Tomé el dinero un poco confundida pagué al camionero, me dió un boleto y se lo dí al señor. Yo había pensado que me pedía que pagara su boleto, no se me ocurrió nada más que esa idea.
El hombre moreno aquel que se sentaba del lado de la ventanilla negó con la cabeza.
La mujer que me llamó primero se notaba un poco confundida. Confusión que no se comparaba con la mia.
Unas tres o cuatro paradas después el hombre se puso de pie con dificultad y bajó del camión.
Yo iba toda hecha un mar de pensamientos.
Que idiota había sido estando con tan mal humor.
Cuán bien me sentí con ese detalle que no tuvo precio, invaluable.
Ese señor no me dió $4.00 pesos para remediar mi falta de cambio, me dió un golpe de frente con algo que se llama "hacer algo bueno por alguien", así sin más.
Que cosa tan rara y tan agradable fue eso.
No sé porqué escribo esto apenas ahora si tiene de ello más de seis meses, pero bueno, olvidar a ese señor es cosa imposible porque me alegró un día que sencillamente había iniciado de porquería.

noviembre 08, 2008

Adios...

...pero no pienses por nada del mundo: "Esto es lo mejor"...no, lo mejor hubiera sido y pudo ser, y cuánto hubiera dado yo por que fuera, pero no fue...
Sé sincero siempre, hasta las últimas concecuencias.
Eso es amor.
Y una vez dijiste que en eso creías...aunque no hallas creído en mí.

/*A él, un ángel que no entiende de sutilezas, de quien no hay más que varios meses de espacios vacíos y algunos cuantos más de simplemente vacío, ya sin espacios*/

noviembre 05, 2007

Realidad, ¿qué tanto?

Ese momento, el mejor, el único y grandioso momento donde caes en la cuenta de que no existe ni puede existir alguien más.
Todo los une: escritos, canciones, miradas, instantes, recuerdos, anhelos, sueños.
Todo es perfecto.
Cuando comienzas a pensar, ya no es un simple pensamiento, porque para ti ya son realidades perfectas, sin falla, sin duda, sin miedos.
No hay excepciones y ya no hace falta la esperanza porque para ti, eso ya es un hecho, una realidad.
Ambos son uno. Todo es perfecto.
Tu mente juega contigo y tú también con tu mente.
Cuando llegas a ese punto, tu corazón se confiesa, sin miedo; tu realidad es tan clara que no hay margen de error.
Piensas que fue lo mejor.
Ese mejor momento, pasó.
Esperas y solo un momento, muy pequeño, casi inexistente dudas; pero esa realidad, esa que mata, la misma que te hace palpitar con un nombre, esa que nunca tratas de comprobar, esa, flaquea.
Pierdes el equilibrio, avecinas todo lo peor.
Esperas lloroso, contemplas el cielo, anhelas regresar, cambiarlo, impedirlo, impedírtelo a ti.
Sientes que ahora piensas claro, sientes que nunca debiste hacerlo. Piensas que debiste pensarlo más, quizá eternamente más…
…no quieres que llegue el día.
Llegan más fantasías, ahora ya no son perfectas ni lindas.
Predices momentos, predices cambios y lo comentas con las estrellas. Quieres saber lo que piensa, quieres que piense igual a ti, es entonces cuando llega la terrible y dolorosa duda. ¿Y si no?
Al fin llega el día y esas ventanas de alma que tanto quieres, después de un silencio, te miran y te hablan, esos ojos que nunca quieres dejar de ver te anuncian que nada cambió, abriste tu corazón y tu mente, hablaste o escribiste tu sentir y pensar, y a pesar de eso, nada cambió, tú sonríes. Tranquilidad y ligereza…
Nada cambió, pero…te das cuenta de algo que poco a poco empiezas a enfrentar y siempre con lágrimas…
Esa, tu realidad la que no cuestionabas, la que no esperabas porque para ti ya existía; esa, nunca fue verdad, solo una cruel fantasía, aunque no cambio nada, nunca fue cierto, y ya en ese punto abres los ojos y respiras, y recuerdas que tú jugabas con tu mente y tu mente también contigo, pero al fin te das cuenta que ella ganaba y no tú, y lo que siempre desde por hecho nunca existió.
No acaba allí, sino empieza, ahora ya nada nubla tu pensar; Ahora sí piensas claro, y mucho.
Y esa persona te lo dice, no con palabras, col los ojos. Y sucede que le conoces tanto que, ahora al ver claro, vez la verdad, la verdadera y cruda realidad.
Y también esa persona te conoce, te abre su corazón y te acompaña.
Porque eso es un verdadero amigo.
Después de todo lo pasado ya sabes la cruda verdad, esa persona piensa y pasa por lo que tú, pero con una ligera excepción…
Lo que tú dedicas a esa persona, lo dedica también, pero nada es para ti.
Nada que no sea amistad.
Tu corazón no resiste y una vez más tus estrellas confidentes te escuchan hablar y llorar.
Y escuchan tú íntimo y solidario deseo: “Que nadie pase lo que yo”
Vez a esa persona igual que siempre y sientes lo mismo.
La verdad es que nunca nada cambió.
Que sigue siendo como nunca quisiste que fuera.
Y como siempre fue.
También hay buenos momentos donde estás a punto de olvidar todo pero recuerdas: “Yo voy a ganas esta vez” y sigues viendo todo claro, más que nunca.
Y lo notas, piensas lo que debiste haber pensado desde siempre.
“¿Porqué nunca vi que su mirada colmada de amor (esa que yo siempre le ofrezco) nunca es para mí?”
Entonces piensas: ¿Y si llego a estar del otro lado? ¿Y si alguna vez me planto en sus zapatos?
Trataré de nunca hacer el mismo mal.
Pero es imposible.
Piensas que el tiempo arregla todo, pero no te atengas.
No, nunca te atengas a falsas realidades.

octubre 17, 2007

Cinco veces viernes

/*(Razónes de porqué hasta ahora: 1. Me está destrozando y eso es, al mismo tiempo la única liga, enlace, unión... 2. Darkit (indirectamente) me hizo pensar que he sido impersonal hasta conmigo.) */

"Por él y para él, cuando solo ocupaba mi corazón, mucho antes de ser dueño de él."

...Cinco veces viernes...

¡Que terrible semana!...siempre pensé que los viernes eran excelentes, creo que todo el mundo lo piensa.
Viernes, último día de la semana laboral.
Viernes es no lamentar al día siguiente, la hora de dormir.
Viernes es desactivar el despertador y no tener que odiarlo.
Por eso y por muchas otras interminables excusas, nunca pensé que diría que ya no soporto otro viernes más.
Una semana completa siendo viernes…locura para el más cuerdo.


Lunes- viernes

Primer día de la semana y último a la vez.
Todo iba normal, entrada a las 8 de la mañana, clase tras clase, pero una extraña sensación de que algo estaba incompleto, como si algo faltara.
Pensé que algo de mi pesar era estar arrastrando un“bueno, vamos, sí quiero”, que no quería haber pronunciado, fue dicho por pura insolencia o falta de poder pronunciar la común negación.
Más de una vez durante el día me sorprendí de los comentarios de mis compañeros.
Y me sorprendió su cara de sorpresa al ver mi reacción cada vez que alguno mencionaba juntas las palabras…hoy y lunes.
Fue pura suerte que llevara el material para la última clase de ese día.
Era inexplicable que inconscientemente lo haya tomado en la mañana y lo hubiera traído a la escuela, porque yo estaba segura de que los viernes no era necesario llevarlo. Que raro.


Martes- viernes

Nuevo día, nuevo viernes semanal.
Todo normal hasta que otra vez resonó por allí una voz que mencionaba algo así como: “No sabía que los martes hiciera tanto calor”
Pensé que me volvía loca, según mi fallido sentido de orientación respecto al tiempo todo indicaba que el último lunes había pasado hace milenios, estaba tan olvidado en mi mente, que ya era viernes.
Una nueva invitación (anticipadamente agradable y aceptada de buena gana a excepción de una ya existente por cumplir, hipócritamente aceptada), tuve irremediablemente que negarme, a mi pesar.
Cuando recordaba lo ilógico que era sentirme en un día incorrecto, caía en la cuenta de que quizás intervenía el reciente cambio en el horario: el famoso horario de verano, que aunque sinceramente me gusta más, es molesto al principio.
Pero después del primer cambio de conversación con cualquier interlocutor de mi día, lo olvidaba por completo y otra vez era viernes.


Miércoles- viernes.

Por fin, viernes…NO, quise decir miércoles.
Lo olvidé… ¿pero que digo?, lo he estado olvidando los viernes pasados…no, perdón, los días pasados.
Ya estaba comenzando a exasperarme de entrar y salir de mi semana real y de la irreal.
Les conté mi extraña sensación a mis dos mejores amigos. Se los conté por separado y en esos periodos cuando salía del viernes y entraba al miércoles.
Solo este par de tipos no me iban a creer loca de atar cuando les hablara de la última cosa más rara que me había pasado y digo que no me creerían loca, porque ese era el principal aspecto por el que me conocían y querían; Mi locura, rareza y excentricidad.
También ellos están un poco locos, pero confío en ellos sin dudarlo.
Tomaron mi comentario sin mucho afán, sin darle demasiada importancia…no me alteró el hecho, porque yo en su lugar hubiera actuado igual.
A uno de mis dos amigos (el que me prestó más atención ese día) le conté también la razón por la que me negué a la petición de todos respecto a la comida. Creo que le cayó en gracia. Pasamos por varios temas, hasta que llegamos a la conclusión de que no había suficiente confianza (que tristeza) para hablar del pasado. (No quiso hablarme de él y su vida en el pasado, obviamente cierto punto que no conocía yo más que vagamente).
Argumentó vergüenza, que loco.
Más tarde, en mi casa me avisaron indirectamente (me enteré yo solita) que había algo que para mi suerte ocuparía mi tiempo, el viernes, el día de mi acongojante pendiente.
Traté de cancelar o más bien, por cortesía cambiar de planes a unos más accesibles.


Jueves- viernes

Este fue el peor de los viernes anteriores porque ya en mi actual letargo estaba tan segura de mis ideas que de no haber sido por no se que, no habría ido a la escuela al día siguiente, el viernes.
Fue donde más veces entré y salí del falso viernes. Seguía sin comprenderlo, sentía que algo estaba incompleto, que algo había olvidado o dejado sin terminar.
Esa es la peor sensación de todas, como un vació imposible de satisfacer, como tener un algo por hacer, que al no saber cual es, no puede dejar de ser un pesar.
De alguna manera estaba harta, cansada, molesta, alterada, hiperactiva.
Después de la cancelación imprevista del compromiso que me permitía cancelar el mío, no tuve otra opción que hablar para alegar el nuevo cambio de planes, pero no lo hice, esperé la respuesta a mi ocurrencia de “plan accesible”…obtuve una rotunda negación y una promesa de conversación a una hora en particular del sábado…al menos sabía la hora y el día exactos para apagar el celular.
Eso aminoró mi inexplicable mal genio. Me sentí un poco más libre.
Pero igualmente atrapada en mi interminable viernes.


Viernes- odiado viernes

Llegué muy temprano, a la s 8 como, aunque los viernes es una hora muy temprana para entrar, según mi horario.
Llegue a las 8 porque, por fin, después de toda la semana y más, mi proyecto estaba terminado y me tenía más contenta, emocionada y feliz que cualquier otra cosa, aunque dando vueltas por toda la escuela.
Cuando hable con mi amigo, le conté de mi proyecto terminado y él me contó con emoción de la visita de su hermana; Al menos él tenía forma de saber con certeza el día en que estaba.
Como sin quererlo, abordé otro tema.
—Se que trajiste lo que te pedí, no te quise preguntar ni recordar, porque se que están en tu mochila.
—Ha, lo das por hecho… ¿he? —tono de sarcasmo nervioso aunado a risa.
—Sí, es obvio que los trajiste, te los pedí durante toda la semana —dije yo, sabiendo que ocurría lo contrario.
—No creí que lo decías enserio —recitado con algo de una leve preocupación, culpa y pesar.
—Mira, yo no me olvido de lo que prometo —dije al momento de alcanzarle tres películas.
Imagino que lo hice sentir un poco de más culpable que antes.
Yo no actuaba sinceramente, no estaba enojada, de hecho, estaba divirtiéndome un poco por su reacción, ya había previsto su olvido, pero no niego que tuve una leve esperanza.
—No te enojes, discúlpame en serio —dijo él, y continúo con ademanes, tratando de convencerme —lo que pasa es que todavía no creo que mañana ya no vengo.
Le presté atención enserio.
— ¿Ves?...eso es lo que te estuve diciendo el otro día…he vivido un viernes toda la semana, no creo que hoy es el último día, es como si desde el lunes quisiera y no quisiera que empezaran las vacaciones.
—Yo estoy igual.
Silencio durante segundos.
— ¿Vamos afuera?
—Bueno.
Y ya estando en la banca del edificio, mi amigo sacó un álbum de fotos que NO había olvidado, (aunque yo si olvidé el tema), no pudo hablarme de su pasado y yo había tomado el detalle como una dolorosisíma falta de confianza que nunca había existido, pero todo cambiaba, porque me lo estaba mostrando.
Ahora si le perdoné por su completo descuido y olvido de mis discos.
Todos se fueron poco a poco, todos al mismo lugar.
A la invitación a comer que en un principio no pude aceptar por un previo compromiso, pero que después estando libre del compromiso, tampoco pude aceptar por la escasez de tiempo.
Me despedí de mi otro mejor amigo, que estaba más distraído por la comida que por darse cuenta que no nos veríamos en dos semanas. Lo comprendí, pero no lo acepte.
Ya no había nadie en el edificio.
Solo quedábamos mi amigo y yo, y por algún rincón estaba mi hermano impaciente por salir de la escuela.
Platicamos de nada durante mucho tiempo ( Como cada día, esperar a que el tiempo pase, solo así, con las personas por las que mentiría en mi contra).
Como aplazando el momento de despedirnos.
Ahora entendí el pendiente y la sensación de no terminar algo.
Entendí que viví un viernes cinco veces durante la misma semana por la extraña ansiedad de querer y no querer que llegaran las vacaciones.
Tener ganas de estar “libre” y tener ganas de no salir de mi agradable rutina.
Los minutos pasaron rápido.
Un sonido de su celular, una plática corta.
Nos levantamos y nos fuimos de la escuela, a la salida nos despedimos.
Cada uno tomó su rumbo.
Una extraña nostalgia innecesaria se apoderó de mi final de viernes escolar…el solo pensar que tendría que esperar dos semanas, largas y quizás aburridas.
Pensé que debería empezar a preocuparme el lunes o incluso el domingo en la noche, porque ese era el periodo normal de no ir a la escuela, mientras tanto podía imaginar que no eran vacaciones…pero no, ya se me estaba haciendo eterno todo.

¡Que terrible semana!...siempre pensé que los viernes eran excelentes, después de esto….simplemente ya no quise opinar.

Hoy es sábado, gracias al cielo el día cambio. Acabó el martirio.
Gracias a que olvide parcialmente que eran vacaciones, pude disfrutar de una buena comida en familia.
Aunque secretamente me compliqué la existencia con el mismo pesar de algo pendiente.
Ya fuera del ambiente escolar, pude sentir sincera alegría por las vacaciones.
Ya estaba feliz por saber que mañana sería domingo, iría a ver un buen estreno al cine y al siguiente día, lunes, podría dormir más de lo rutinario y comenzar a preocuparme por la tarea imposible de matemáticas.
Ya todo estaba acoplándose a mi estado post- semana-viernes, todo incluyendo que mi cuerpo se acostumbraba al horario de verano.
Ya muy entrada la noche, repentinamente, mi celular vibró tenuemente indicándome que había llegado un nuevo mensaje.
Presioné una tecla para leerlo, decía simplemente.
— ¡Demonios es sábado y ya te extraño!
Provenía de mi amigo.
No puedo negar dos cosas:
1.- Me encantó que alguien me dijera que me extrañaba en tan poco tiempo.
2.- Me mata de la risa que mi amigo, al ser tan sincero conmigo haya dejado al descubierto un detalle: sus vacaciones serían mucho más largas que las mías, porque ahora el que repetiría su día durante mucho tiempo sería él.
Se repetiría su Lunes una y otra vez, hasta que llegara el verdadero lunes donde nos veríamos otra ver.

¡¡No quiero imaginar cuando terminemos la prepa!!

septiembre 06, 2007

Retazo de nada

...una ligera sinfonía que venía de quien sabe donde, cruzaba las barreras en su cabeza, un dulce sonido que se le antojaba más como un sabor o un aroma conocido, pero no.
Era un sonido, no había duda. Una musica que hacía estremecer su corazón y erizaba su piel, no lograba recordar el origen; no conseaguía ignorarla pero tampoco lo deseaba, era una adicción que bloqueaba lo demás. Pensó mucho en ella y sin embargo, nunca hayó procedencia alguna de tan magnífica melodìa.
No supo con exactitud cuando le ganó el sueño y se durmió, solo entonces recordó y entendió todo, no era una canción como creía, era una voz; el sonido de una risa que le probocaba una sonrisa, el tono que hacía que olvidara que existia el mal, la amargura, la ansiedad o el odio, escuchó entre sueños las palabras que solo su subconciente recordaba.
Su sueño era un sonido, una voz y nada más que eso.
La voz de su amor, de "su persona", su vida...su risa, sus palabras.
Cada noche se repetía la misma historia: insomnio, penamientos, derretirse al sueño, soñar y olvidarlo todo a la mañana para comenzar de nuevo por la noche.
Pero quien sabe, quizá alguna vez alguien diferente conquistaría sus pensamientos y nunca alejaría su voz ni su risa.
Alguna vez, quizá...
...mientras tanto, su corazón latía igual que el otro, más cerca que siempre y más lejos que nunca...