//Menos mal que ya me has dejado publicarlo. Ja. Ja.
La vida es buena y bonita,
mira que yo te lo digo.
Ya es hora de hacer cita,
pero no hablar más conmigo.
Sal tonta de tu cuevita,
mira si amas al amigo.
Tu buen tiempo es el ahorita.
¿Frío y negarte abrigo?
Calma si no amas al hombre.
El corazón no es un santo,
narrará sus propios cuentos.
Déjale un permiso al tiempo,
Pronto estará abierto el campo,
el resto chingue su madre.
junio 25, 2012
junio 16, 2012
Egoista
//Sangre
Ahora resulta que el muy imbécil no se da cuenta de su egoismo.
Si vives pensando que eres el bien principal del mundo, ya estuvo que te cargó la chingada; más aún si te cocinas con un puto caracter de mierda.
Te barnizas con una buena capa de "inconciente hipocrecía".
Atarantado que no piensa en nadie, grosero, altanero, ostentoso.
Banal.
Maldito egoista sin conciencia, sin límites, sin esfuerzos...abusivo de dónde se puede, desconsiderado.
¿Qué además no te vuelva a pedir nunca nada más?
Simpático... lindo.
Está hecho.
mayo 28, 2012
Esta otra
//Por la sencilla suma de 4+1.
I
Tú crees que no me doy
cuenta,
pero el boceto exiguo
de tu rostro
(holograma parcial de
mis ensueños),
llevo impreso en la
pupila.
Me arde tu presencia
sobre el blanco de los ojos,
escaldan las canciones
que me invento en tu mirada,
me quema el infinito
de tus ojos en mis ojos en tus ojos,
me abrasan los matices
de tus tonos caramelo.
No es que no me diera
cuenta,
es que me gusta
contarte;
sobre aquellos
decibeles que en tus cuerdas me hacen fuego,
que me amarro a tu
garganta resbalando por tu boca.
¿Cómo no he de darme
cuenta?
Si en el pecho de esta
otra
(por quien amas los
desvelos),
tu corazón palpitante
sonriente late de gozo.
Y en sus sueños
predilectos y en sus brazos distractores
cantas loores y
proyectos,
cuando entre labios ansiosos
de besos cubres su
cara.
II
Tú crees que no me doy
cuenta,
pero un laxo concentrado
del contenido en tu mente
(carente de
sinrazones)
obra en mi suerte un
milagro.
Me aletarga el rostro
de los recuerdos que pierdes,
escapan de mis manos
los restrojos de cordura,
me pierdo en las
ausencias de tu cuerpo sin mi cuerpo sin tu cuerpo,
me anegan las sazones
de tus tintes halagüeños.
Sabes que sí me doy
cuenta,
de sobra que lo
comprendes;
aquellas ideas
andantes que comparten mi autoría,
que en tus gestos yo
descubro tal cual todas las verdades.
¿Cómo no he de darme
cuenta?
Si en la vida de esta
otra
(conciencia de tu
conciencia),
tu pensamiento anhelante
dedicas devotamente.
Y en sus liras imperfectas
y en sus cuentos desabridos
imprimes tu buen
talante,
cual caballero galante,
cuando paciente le
admiras.
III
Tú crees que no me doy
cuenta,
pero hombre de cabeza,
hombre de grandes ideales,
(retórica de mis
letras)
¿Cómo no he de darme
cuenta?
Si en la mente de esta
otra
(por quien lloras las
distancias),
compartiendo elocuencias
distingues un día de
otro.
Y en la mañana radiante
y en las noches tempestuosas
con el alma de
estandarte
declaras ante la vida
favor a tu bien amada.
¡Cómo no he de darme
cuenta!
Si se halla en tu presencia
la razón de mis lealtades.
Cofradía de personajes
que a los pies de tu memoria
(Consiente sin y homenaje),
dedico al París del
pecho
que en esta otra
renace.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)