/*¿Por qué todavía tú? Porque me niego a dejarte, es involuntario, no puedo, ¡no sé cómo aún! me duele alejarme de esta "cercanía infundada". ¡¡Protesto!! Por eso, ésto es para ti. Ángel mio de sonrisa triste, Ángel que no comprende de sutilezas. */
Cuesta creer que mi certeza no mueva, no despierte. Yo no puedo dudar de mi, pero tampoco puedo entender cómo puede sí hacerlo. Es cuestión de cosas que no sabría explicar o incluso entender. Y ante todo has dicho y te has escudado, me has limitado, con un tal vez. Eso tampoco puedo entenderlo.
Toda historia comienza en el comienzo. Pero qué sucede si la historia ya mismo comenzó a escribirse y nunca ha comenzado. Qué pasa si se dio pie a un cuento escrito en suspiros y sobre hojas fantasía. Es fácil decir, porque cuanto se narre nadie podrá escucharla, nadie la comprendería, y definitivamente ninguna persona en el mundo hablaría de ella. Y sin embargo, existe. Tú eres mi prueba y yo tu garantía.
//Bonito el ánimo mío para rescatar del "silencio" buenos tramos de pasado. C(1/2)/S
Mostrando las entradas con la etiqueta pasatto. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta pasatto. Mostrar todas las entradas
abril 11, 2012
noviembre 28, 2008
Tributo a mi causa perdida
/*Escribí esto hace un año justo, me lo acabo de encontrar. Cuánto cambia todo en tan poco tiempo. Salimos de unas y entramos a otras ¡maldito mundo indeciso!*/
Y él me llamaba su amiga, la mejor y la única.
Y él era mi amigo, el mejor y el único.
Siempre mi corazón y el suyo, pasivos y domados caminaban de la mano,
pues eran como nosotros grandes hermanos.
Y así durante tres largos y cortos años nuestra historia se narraba.
Hasta que sin pensarlo, sus labios rozaron los míos.
Un eterno dulce martirio armonizó su mirada.
Y ese fue el momento en que mi alma lo supo.
¡Cuánto lo amaba!
Desde entonces mi amor y mi amigo fueron el mismo.
Esta simple historia no termina aquí.
Pues siendo amor y amistad antagonístas de siglos de olvido,
y siendo la misma distancia oscuro némesis de los amores perdidos,
es de ingenuos mitigar una verdad de lejanía
que transporta al olvido la dicha de recuerdos y de dulces agonías.
Cruel mi verdad al notar que no eran las millas,
ni los extraños países,
ni la lengua distinta lo que a mil leguas se intuía.
Sino un amor diluido y el otro resplandeciente
Contada esta mi historia, fácil tendrán entender mi sencilla razón
de narrar con pocas letras tantas verdades,
de usar mi necio tiempo para vivir entre mares,
de llorar mis decepciones e irrumpir sus canciones.
Por eso, me permito como niña triste, recomendar no caer en mi caída.
Y jamás enamorar a el mejor de sus amigos.
Pues resulta este el más lindo y divino amor...
...y la más larga y doliente compañía.
Si en un fatal caso como el mío
prevalece y brilla la amistad
cuando el amor cambia besos por vocablos desconocidos.
Con un ruego de mi alma imploro un mensaje de aliento
a ustedes lectores poetas.
Por este segundo poema, tributo a mi causa perdida.
Por aquel que con un beso franqueó mi entorno de hielo,
coloreó de rosa mi cielo. Y me pintó una sonrisa.
Es esta sencilla obra dedicada a aquellos que la prefieran y sin duda alguna a él.
Mi mejor amigo.
//Ligera -y necesaria- re edición 24082013
Y él me llamaba su amiga, la mejor y la única.
Y él era mi amigo, el mejor y el único.
Siempre mi corazón y el suyo, pasivos y domados caminaban de la mano,
pues eran como nosotros grandes hermanos.
Y así durante tres largos y cortos años nuestra historia se narraba.
Hasta que sin pensarlo, sus labios rozaron los míos.
Un eterno dulce martirio armonizó su mirada.
Y ese fue el momento en que mi alma lo supo.
¡Cuánto lo amaba!
Desde entonces mi amor y mi amigo fueron el mismo.
Esta simple historia no termina aquí.
Pues siendo amor y amistad antagonístas de siglos de olvido,
y siendo la misma distancia oscuro némesis de los amores perdidos,
es de ingenuos mitigar una verdad de lejanía
que transporta al olvido la dicha de recuerdos y de dulces agonías.
Cruel mi verdad al notar que no eran las millas,
ni los extraños países,
ni la lengua distinta lo que a mil leguas se intuía.
Sino un amor diluido y el otro resplandeciente
Contada esta mi historia, fácil tendrán entender mi sencilla razón
de narrar con pocas letras tantas verdades,
de usar mi necio tiempo para vivir entre mares,
de llorar mis decepciones e irrumpir sus canciones.
Por eso, me permito como niña triste, recomendar no caer en mi caída.
Y jamás enamorar a el mejor de sus amigos.
Pues resulta este el más lindo y divino amor...
...y la más larga y doliente compañía.
Si en un fatal caso como el mío
prevalece y brilla la amistad
cuando el amor cambia besos por vocablos desconocidos.
Con un ruego de mi alma imploro un mensaje de aliento
a ustedes lectores poetas.
Por este segundo poema, tributo a mi causa perdida.
Por aquel que con un beso franqueó mi entorno de hielo,
coloreó de rosa mi cielo. Y me pintó una sonrisa.
Es esta sencilla obra dedicada a aquellos que la prefieran y sin duda alguna a él.
Mi mejor amigo.
//Ligera -y necesaria- re edición 24082013
diciembre 30, 2007
Justo ahora
...a estas alturas (no sé bien cuales), ya no sé nada.
Hay una recaida, que desde el comienzo se sabe ligera, la sé ligera; ¿Y cómo lo noto?...hay mil mares menos, es todo, no terminan, pero hay mil menos.
Una ligera recaida, un estado de semi-inconciencia, dudas innecesarias y demás.
Una presencia que permite el interferir en el tiempo, manejarlo a gusto, estirar un par de minutos por mil horas..."dos minutos".
Un deseo ferviente que se difumina con su exacto igual contrario, haciendo parar a pensar en la exacta neutralidad, creo que es esa la altura...nada.
Entonces, el deseo se resume en una respuesta directa: "vivir, es morir muy lento"...
El problema es que parte de mí se murió y sigue viviendo, solo para continuar muriendo muy lento...una vez y otra, mientras aún la presencia permita interferir en el tiempo...mientras me esconda por amor, por amistad y por miedo.
Mientras dos minutos no sean dos minutos...
Hay una recaida, que desde el comienzo se sabe ligera, la sé ligera; ¿Y cómo lo noto?...hay mil mares menos, es todo, no terminan, pero hay mil menos.
Una ligera recaida, un estado de semi-inconciencia, dudas innecesarias y demás.
Una presencia que permite el interferir en el tiempo, manejarlo a gusto, estirar un par de minutos por mil horas..."dos minutos".
Un deseo ferviente que se difumina con su exacto igual contrario, haciendo parar a pensar en la exacta neutralidad, creo que es esa la altura...nada.
Entonces, el deseo se resume en una respuesta directa: "vivir, es morir muy lento"...
El problema es que parte de mí se murió y sigue viviendo, solo para continuar muriendo muy lento...una vez y otra, mientras aún la presencia permita interferir en el tiempo...mientras me esconda por amor, por amistad y por miedo.
Mientras dos minutos no sean dos minutos...
noviembre 09, 2007
¿Porqué un comienzo de razón?..
/* 0:11 hrs. Después de casi tres meses estoy conforme. Nunca he leído una poesía, mucho menos escrito una, pero esta es mi poesía*/
"Una vez más para él, ahora, mucho después de que cambió mi reflejo en sus ojos, por un puñado de estrellas blancas, pero no tan después para que él cambiara de los mios"
…Si un corazón conquista fieros infiernos de amor.
Cuando la esperanza libra ruinas de batallas perdidas.
…Si noches de luna pierden su elegante matiz.
Cuando se descubre brillo de estrellas a luz de sol.
…Si desaparecen tristezas y se esfuman ironías.
Cuando se comparte un silencio que se vuelve lenguaje.
…Si nace una sonrisa y llega para quedarse.
Cuando un andar desigual enmarca el firme trayecto.
…Si suspiros destruyen ciencia y reconstruyen sabor.
Cuando a una dama se nombra princesa y al caballero su amor.
…Si el mundo se torna verde brillante y azul claro.
Cuando la nostalgia de un perfume asemeja la armonía.
…Si un grato recuerdo reconforta horas y días.
Cuando basta una presencia para interferir en el tiempo.
…Si sonrisas se pintan con rumor de palabras.
Sonrisas finitas…por razón infinita.
Porque la misma razón se trunca al truncar corazón.
Siendo tú mi corazón y siempre tuya mi razón.
¿Porqué entonces un comienzo de razón?
Por la sencilla ocasión en que un comienzo comienza a principar el final…
…Cuando el flamante idilio se transformó en una triste utopía.
"Una vez más para él, ahora, mucho después de que cambió mi reflejo en sus ojos, por un puñado de estrellas blancas, pero no tan después para que él cambiara de los mios"
…Si un corazón conquista fieros infiernos de amor.
Cuando la esperanza libra ruinas de batallas perdidas.
…Si noches de luna pierden su elegante matiz.
Cuando se descubre brillo de estrellas a luz de sol.
…Si desaparecen tristezas y se esfuman ironías.
Cuando se comparte un silencio que se vuelve lenguaje.
…Si nace una sonrisa y llega para quedarse.
Cuando un andar desigual enmarca el firme trayecto.
…Si suspiros destruyen ciencia y reconstruyen sabor.
Cuando a una dama se nombra princesa y al caballero su amor.
…Si el mundo se torna verde brillante y azul claro.
Cuando la nostalgia de un perfume asemeja la armonía.
…Si un grato recuerdo reconforta horas y días.
Cuando basta una presencia para interferir en el tiempo.
…Si sonrisas se pintan con rumor de palabras.
Sonrisas finitas…por razón infinita.
Porque la misma razón se trunca al truncar corazón.
Siendo tú mi corazón y siempre tuya mi razón.
¿Porqué entonces un comienzo de razón?
Por la sencilla ocasión en que un comienzo comienza a principar el final…
…Cuando el flamante idilio se transformó en una triste utopía.
noviembre 05, 2007
Realidad, ¿qué tanto?
Ese momento, el mejor, el único y grandioso momento donde caes en la cuenta de que no existe ni puede existir alguien más.
Todo los une: escritos, canciones, miradas, instantes, recuerdos, anhelos, sueños.
Todo es perfecto.
Cuando comienzas a pensar, ya no es un simple pensamiento, porque para ti ya son realidades perfectas, sin falla, sin duda, sin miedos.
No hay excepciones y ya no hace falta la esperanza porque para ti, eso ya es un hecho, una realidad.
Ambos son uno. Todo es perfecto.
Tu mente juega contigo y tú también con tu mente.
Cuando llegas a ese punto, tu corazón se confiesa, sin miedo; tu realidad es tan clara que no hay margen de error.
Piensas que fue lo mejor.
Ese mejor momento, pasó.
Esperas y solo un momento, muy pequeño, casi inexistente dudas; pero esa realidad, esa que mata, la misma que te hace palpitar con un nombre, esa que nunca tratas de comprobar, esa, flaquea.
Pierdes el equilibrio, avecinas todo lo peor.
Esperas lloroso, contemplas el cielo, anhelas regresar, cambiarlo, impedirlo, impedírtelo a ti.
Sientes que ahora piensas claro, sientes que nunca debiste hacerlo. Piensas que debiste pensarlo más, quizá eternamente más…
…no quieres que llegue el día.
Llegan más fantasías, ahora ya no son perfectas ni lindas.
Predices momentos, predices cambios y lo comentas con las estrellas. Quieres saber lo que piensa, quieres que piense igual a ti, es entonces cuando llega la terrible y dolorosa duda. ¿Y si no?
Al fin llega el día y esas ventanas de alma que tanto quieres, después de un silencio, te miran y te hablan, esos ojos que nunca quieres dejar de ver te anuncian que nada cambió, abriste tu corazón y tu mente, hablaste o escribiste tu sentir y pensar, y a pesar de eso, nada cambió, tú sonríes. Tranquilidad y ligereza…
Nada cambió, pero…te das cuenta de algo que poco a poco empiezas a enfrentar y siempre con lágrimas…
Esa, tu realidad la que no cuestionabas, la que no esperabas porque para ti ya existía; esa, nunca fue verdad, solo una cruel fantasía, aunque no cambio nada, nunca fue cierto, y ya en ese punto abres los ojos y respiras, y recuerdas que tú jugabas con tu mente y tu mente también contigo, pero al fin te das cuenta que ella ganaba y no tú, y lo que siempre desde por hecho nunca existió.
No acaba allí, sino empieza, ahora ya nada nubla tu pensar; Ahora sí piensas claro, y mucho.
Y esa persona te lo dice, no con palabras, col los ojos. Y sucede que le conoces tanto que, ahora al ver claro, vez la verdad, la verdadera y cruda realidad.
Y también esa persona te conoce, te abre su corazón y te acompaña.
Porque eso es un verdadero amigo.
Después de todo lo pasado ya sabes la cruda verdad, esa persona piensa y pasa por lo que tú, pero con una ligera excepción…
Lo que tú dedicas a esa persona, lo dedica también, pero nada es para ti.
Nada que no sea amistad.
Tu corazón no resiste y una vez más tus estrellas confidentes te escuchan hablar y llorar.
Y escuchan tú íntimo y solidario deseo: “Que nadie pase lo que yo”
Vez a esa persona igual que siempre y sientes lo mismo.
La verdad es que nunca nada cambió.
Que sigue siendo como nunca quisiste que fuera.
Y como siempre fue.
También hay buenos momentos donde estás a punto de olvidar todo pero recuerdas: “Yo voy a ganas esta vez” y sigues viendo todo claro, más que nunca.
Y lo notas, piensas lo que debiste haber pensado desde siempre.
“¿Porqué nunca vi que su mirada colmada de amor (esa que yo siempre le ofrezco) nunca es para mí?”
Entonces piensas: ¿Y si llego a estar del otro lado? ¿Y si alguna vez me planto en sus zapatos?
Trataré de nunca hacer el mismo mal.
Pero es imposible.
Piensas que el tiempo arregla todo, pero no te atengas.
No, nunca te atengas a falsas realidades.
Todo los une: escritos, canciones, miradas, instantes, recuerdos, anhelos, sueños.
Todo es perfecto.
Cuando comienzas a pensar, ya no es un simple pensamiento, porque para ti ya son realidades perfectas, sin falla, sin duda, sin miedos.
No hay excepciones y ya no hace falta la esperanza porque para ti, eso ya es un hecho, una realidad.
Ambos son uno. Todo es perfecto.
Tu mente juega contigo y tú también con tu mente.
Cuando llegas a ese punto, tu corazón se confiesa, sin miedo; tu realidad es tan clara que no hay margen de error.
Piensas que fue lo mejor.
Ese mejor momento, pasó.
Esperas y solo un momento, muy pequeño, casi inexistente dudas; pero esa realidad, esa que mata, la misma que te hace palpitar con un nombre, esa que nunca tratas de comprobar, esa, flaquea.
Pierdes el equilibrio, avecinas todo lo peor.
Esperas lloroso, contemplas el cielo, anhelas regresar, cambiarlo, impedirlo, impedírtelo a ti.
Sientes que ahora piensas claro, sientes que nunca debiste hacerlo. Piensas que debiste pensarlo más, quizá eternamente más…
…no quieres que llegue el día.
Llegan más fantasías, ahora ya no son perfectas ni lindas.
Predices momentos, predices cambios y lo comentas con las estrellas. Quieres saber lo que piensa, quieres que piense igual a ti, es entonces cuando llega la terrible y dolorosa duda. ¿Y si no?
Al fin llega el día y esas ventanas de alma que tanto quieres, después de un silencio, te miran y te hablan, esos ojos que nunca quieres dejar de ver te anuncian que nada cambió, abriste tu corazón y tu mente, hablaste o escribiste tu sentir y pensar, y a pesar de eso, nada cambió, tú sonríes. Tranquilidad y ligereza…
Nada cambió, pero…te das cuenta de algo que poco a poco empiezas a enfrentar y siempre con lágrimas…
Esa, tu realidad la que no cuestionabas, la que no esperabas porque para ti ya existía; esa, nunca fue verdad, solo una cruel fantasía, aunque no cambio nada, nunca fue cierto, y ya en ese punto abres los ojos y respiras, y recuerdas que tú jugabas con tu mente y tu mente también contigo, pero al fin te das cuenta que ella ganaba y no tú, y lo que siempre desde por hecho nunca existió.
No acaba allí, sino empieza, ahora ya nada nubla tu pensar; Ahora sí piensas claro, y mucho.
Y esa persona te lo dice, no con palabras, col los ojos. Y sucede que le conoces tanto que, ahora al ver claro, vez la verdad, la verdadera y cruda realidad.
Y también esa persona te conoce, te abre su corazón y te acompaña.
Porque eso es un verdadero amigo.
Después de todo lo pasado ya sabes la cruda verdad, esa persona piensa y pasa por lo que tú, pero con una ligera excepción…
Lo que tú dedicas a esa persona, lo dedica también, pero nada es para ti.
Nada que no sea amistad.
Tu corazón no resiste y una vez más tus estrellas confidentes te escuchan hablar y llorar.
Y escuchan tú íntimo y solidario deseo: “Que nadie pase lo que yo”
Vez a esa persona igual que siempre y sientes lo mismo.
La verdad es que nunca nada cambió.
Que sigue siendo como nunca quisiste que fuera.
Y como siempre fue.
También hay buenos momentos donde estás a punto de olvidar todo pero recuerdas: “Yo voy a ganas esta vez” y sigues viendo todo claro, más que nunca.
Y lo notas, piensas lo que debiste haber pensado desde siempre.
“¿Porqué nunca vi que su mirada colmada de amor (esa que yo siempre le ofrezco) nunca es para mí?”
Entonces piensas: ¿Y si llego a estar del otro lado? ¿Y si alguna vez me planto en sus zapatos?
Trataré de nunca hacer el mismo mal.
Pero es imposible.
Piensas que el tiempo arregla todo, pero no te atengas.
No, nunca te atengas a falsas realidades.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)